Tras las calamidades del pueblo de Haití, provocadas por las continuas sacudidas de los terremotos, que han devastado la ciudad de Puerto Príncipe y otras aledañas, nuestro pueblo y los de Latino América, en especial los amigos del ALBA, presta su ayuda a esta sufrida isla del Caribe, pobre y desamparada como ninguna en estas latitudes.
No son necesarias las botas del soldado Yanqui, si no la ayuda de todos los pueblos del mundo para salir adelante, para acabar para siempre la miseria y el atraso acumulado en este pueblo hermano sufrido y explotado.
Cuba, a pesar de sus dificultades económicas, ofrece y ofrecerá cuanto ayuda sea necesaria porque así lo expresa todo su pueblo ante las adversidades de sus hermanos haitianos. Un ejército de batas blancas invade las calles de Haití para dar ayuda sanitaria y paliar las angustias de nuestros hermanos.

