Juanes impactó y fue impactado con la presencia de un millón ciento cincuenta mil cubanos que lo aclamaron.
Sus canciones y las de los invitados fueron un grito de amor y de paz para el mundo.
Por más de cuatro horas los habaneros escucharon y corearon junto a sus intérpretes los himnos de amor y paz.
La tarde sensiblemente cálida, con temperaturas que oscilaban entre treinta y dos y treinta y seis grados centígrados, y un sol en todo su esplendor no mellaron la voluntad de los allí presente, a pesar que la Cruz Roja tuvo que auxiliar a unos cuantos que desfallecieron de amor y emoción.
Olga Tañón fue la artista invitada que comenzó el concierto, fue grandiosa. Le siguieron otros aumentando la temperatura del lugar.
Mientras tanto, las condiciones atmosféricas amenazaban con un estrepitoso aguacero que horas antes empapaban otros puntos de la ciudad.
Cosa curiosa, las aguas amainaron y los estrepitosos truenos hicieron silencio al surcar por la histórica plaza, las nubes se disiparon en el cielo, al tiempo que Juanes entonaba sus alegres canciones. Otros artistas llegaron, hasta que irrumpió Van Van y todos unidos en cantos y alegría dijeron adiós a tan memorable encuentro.
domingo, septiembre 20, 2009
domingo, septiembre 13, 2009
Por siempre, Juan Almeida.

Cuba le rindió tributo póstumo al Comandante de la Revolución Juan Almeida, quien fue ejemplo de fidelidad, sencillez y supo hasta el último momento darlo todo por la causa que defendió junto a Fidel y Raúl.
El pueblo desfiló por más de doce horas para darle el último adiós.
Su ejemplo constituye estandarte y guía para las nuevas generaciones de cubanos que día a día construimos el Socialismo.
Obrero, pobre, humilde, desde bien temprano tomó el camino para derrocar al tirano que ultrajaba su tierra.
Su arrojo y valor en el combate se inmortalizó en su primera contienda en Alegría de Pío, cuando con las fuerzas casi diezmadas supo inyectarle aliento a sus compañeros con el grito de ¡Aquí no se rinde nadie!
Ejemplo tomado por nuestro cinco valerosos Héroes prisioneros del Imperio, que después de once injustos años continúan hoy resistiendo su cruel encierro en cárceles estadounidenses.
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